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Imagénes de frontera y muerte en la literatura plebeya de Salta (Siglo XXI). Por Juan Pas

Texto de Juan Manuel Díaz Pas, escritor y poeta salteño, para el IV Congreso Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades "Imágenes de la muerte" realizado el 13 de agosto de 2014 en Salta. La ponencia busca relaciones en libros de Fabio Martínez, David León y Gustavo Murillo.

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Relato del Libro Infinito

De los inventos que se atribuyen a Tobar, sus Cartas (o Libro Infinito como él lo había bautizado) fueron, en principio las menos populares. Hoy, en cambio, las Cartas circulan en Bermejo con tanta facilidad como en otro tiempo cambiaba de manos el dinero. Claro que el dinero siempre tiende a concentrarse en los bolsillos del poseedor de manos especialmente afortunadas, en cambio estas son recibidas y leídas con una incómoda mezcla de curiosidad y rechazo. En el año mil novecientos cincuenta y cinco, cayó el gobierno peronista. La victoriosa dictadura, entre otras tantas medidas draconianas, decretó la prohibición de libros en todo el país. Podrá pensarse que esa medida era del todo ajena a Bermejo: Allí jamás había existido una librería. Se leía gracias al préstamo sistemático de los pocos libros que se conseguían en los viajes a las ciudades cercanas, también se atesoraban los libros que los chicos podían robar durante su paso por la escuela....

Prologo de Relatos en la Frontera, por Santos Vergara

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El Progreso

Juan llegó a lo más profundo del monte en tren. El vagón estaba colmado de jóvenes que, como él, habían decidido adentrarse en la soledad de la frontera para conseguir un trabajo. Ni él ni ninguno de sus acompañantes de viaje había hablado jamás durante el trayecto de su pasado o familia. Aún se podían reconocer los acentos regionales pero poco a poco el traqueteo de las ruedas del tren sobre las vías iba imponiendo un nuevo acento, al mismo tiempo entrecortado y monocorde. Al llegar al campamento de los trabajadores, vio que ellos eran una manada que a pesar de no tener nada a sus espaldas compartía un futuro. De manos de los militares que los esperaban recibió un escudito que debería prenderse a la pechera de su camisa (él no tenía traje, como la mayoría de sus compañeros) hasta que se comprase mejores ropas cuando juntase el dinero necesario. El campamento en donde dormirían estaba protegido por los militares, quienes tampoco les permitían abandonar el lugar. Sin embargo, esta ...