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Mostrando las entradas de agosto, 2011

Relato del Libro Infinito

De los inventos que se atribuyen a Tobar, sus Cartas (o Libro Infinito como él lo había bautizado) fueron, en principio las menos populares. Hoy, en cambio, las Cartas circulan en Bermejo con tanta facilidad como en otro tiempo cambiaba de manos el dinero. Claro que el dinero siempre tiende a concentrarse en los bolsillos del poseedor de manos especialmente afortunadas, en cambio estas son recibidas y leídas con una incómoda mezcla de curiosidad y rechazo. En el año mil novecientos cincuenta y cinco, cayó el gobierno peronista. La victoriosa dictadura, entre otras tantas medidas draconianas, decretó la prohibición de libros en todo el país. Podrá pensarse que esa medida era del todo ajena a Bermejo: Allí jamás había existido una librería. Se leía gracias al préstamo sistemático de los pocos libros que se conseguían en los viajes a las ciudades cercanas, también se atesoraban los libros que los chicos podían robar durante su paso por la escuela. Como concesión a la ficción, circulaban …

Peregrina (Relato sobre los extraviados de la eternidad)

Frente a un par de policías, bajo la triste epilepsia de una amarillenta bombilla eléctrica, Elena observa el lento vuelo de una mosca. A pesar de lo habitual del hecho, no puede evitar un principio de nausea ante el movimiento en cámara lenta del insecto. La mosca circunda la habitación y sus alas aplauden el aire agradeciendo la liviandad que permite su vuelo. Lenta va moviéndose alrededor del oficial que interroga a la loca. Se encuentra a medio metro del rostro de ese policía sentado frente a ella. En unos minutos ha de posarse en su mejilla, cuando eso ocurra el uniformado va a golpearse el rostro con la palma y solo conseguirá que su rostro brillante, lampiño y grasoso se coloree lentamente, de cobrizo a un delicado violáceo. Eso acabara por ocurrir cuando al fin él termine de desgranar su inacabable pregunta… Elena abandonó Bermejo hace incontables años luego de conocer el destino de su pueblo en los arcanos de una baraja marchita. Hoy, mientras el calor de la tarde cocina un pue…