Ir al contenido principal

Prologo de Relatos en la Frontera, por Santos Vergara

Texto con que Santos Vergara (San Ramón de la Nueva Orán, Salta. Argentina), artista, escritor, poeta y gestor cultural, miembro del Grupo LePeB, editor de la revista cultural "Cuadernos del Trópico" y Prof. de Letras, prologó mi libro "Relatos en la frontera, en el año 2011.

Comentarios

  1. Your Affiliate Money Making Machine is waiting -

    And making money online using it is as simple as 1---2---3!

    Here is how it works...

    STEP 1. Tell the system what affiliate products the system will promote
    STEP 2. Add some PUSH button traffic (this ONLY takes 2 minutes)
    STEP 3. See how the system explode your list and up-sell your affiliate products on it's own!

    Do you want to start making profits??

    Click here to launch the system

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Por favor ayudame a construir la topografia del borde de mi mundo.

Entradas más populares de este blog

Relato del Libro Infinito

De los inventos que se atribuyen a Tobar, sus Cartas (o Libro Infinito como él lo había bautizado) fueron, en principio las menos populares. Hoy, en cambio, las Cartas circulan en Bermejo con tanta facilidad como en otro tiempo cambiaba de manos el dinero. Claro que el dinero siempre tiende a concentrarse en los bolsillos del poseedor de manos especialmente afortunadas, en cambio estas son recibidas y leídas con una incómoda mezcla de curiosidad y rechazo. En el año mil novecientos cincuenta y cinco, cayó el gobierno peronista. La victoriosa dictadura, entre otras tantas medidas draconianas, decretó la prohibición de libros en todo el país. Podrá pensarse que esa medida era del todo ajena a Bermejo: Allí jamás había existido una librería. Se leía gracias al préstamo sistemático de los pocos libros que se conseguían en los viajes a las ciudades cercanas, también se atesoraban los libros que los chicos podían robar durante su paso por la escuela....

El Destino del Guardián

Hace años que permanezco junto al árbol, cuidando de él. Debo ser sincero y decir que es mucho más lo que él me protege, a mí y a los míos. Yo sólo mantengo vigente el Pacto. Aún recuerdo, gracias a periódicas repeticiones como ésta que hoy enuncio, con tristeza, el día en que se marcharon los guerreros de mi pueblo. Los caciques fueron unánimes en su decisión, debíamos luchar o nuestro pueblo moriría de hambre en un cierto tiempo. A mí me fue encomendada ese mismo día la tarea de custodiar los ritos que sostenían el pacto entre los dioses y nuestro pueblo. Era una tarea imprescindible en el período de luchas que se abría y no pude negarme, esta responsabilidad me pertenecía por herencia y no podía sustraerme a ella así como nadie podía reemplazarme frente a ella. En mi interior me rebelé y me desgarré pero mantuve firme mi semblante. El pacto era más importante que mis ambiciones de fama y de batalla. Las mujeres que permanecieron en la al...