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Agradeciendo y haciendo propaganda...

La Revista Que Nunca Duerme...
Me publicaron un Cuento (Alas en la Cabeza) en una revista literaria digital.
Su link es: La Revista que Nunca Duerme... Agradezco el gesto, por demás inmerecido, pero estimulante...
La revista esta muy buena. Variadita y copada. Visiten, que vale la pena ;-)

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Prologo de Relatos en la Frontera, por Santos Vergara

Texto con que Santos Vergara (San Ramón de la Nueva Orán, Salta. Argentina), artista, escritor, poeta y gestor cultural, miembro del Grupo LePeB, editor de la revista cultural "Cuadernos del Trópico" y Prof. de Letras, prologó mi libro "Relatos en la frontera, en el año 2011.

Prólogo del libro "Relatos en la frontera" por Santos Vergara by Gustavo Andrés Murillo

Los Perros y la Luna

Llegué a la posta ya avanzada la tarde. Me estaban esperando allí, como relevo de mi escolta, un par de guías indios, vestidos con remiendos de uniformes militares: un quepis uno, una chaqueta el otro. Ambos con cartucheras vacías y, ambos también, descalzos. Me miraban entusiasmados y esa buena voluntad se disipó en la tarde apenas les insistí en que continuásemos viaje, ya que quedaban pocas leguas hasta el Campamento. Tendían fácilmente a ignorarme y cuchichear en su lengua bárbara, tuve que esforzarme y alzar mi voz varias veces para imponerles mi autoridad. Yo no estaba dispuesto a pasar otra noche a la intemperie arriesgándome a ser comido, no ya por pumas, sino por los brutales insectos del monte. Era mi decisión que siguiésemos viaje caminando a lo largo del río hasta el campamento. La Standard pagaría por el trabajo realizado y el tiempo y la salud perdida resultaríansóloun estúpido saldo en rojo de mi parte. Aunque la noche era clara y siguiendo el río uno podía ver por dó…

El Bautismo Negro (Segundo relato de la Serie de La Fuga/Fuga del relato de La Caravana)

Habían corrido hasta cansarse. Ahora la noche (a pesar de los temores que despertaba, de los enemigos que ocultaba) los protegía. Dos hermanos, ayudándose mutuamente, habían llegado a perderse en lo profundo del monte. Esta situación desesperante era para ellos motivo de alivio y esperanzas porque habían conseguido huir de la Encomienda.
El mayor de ambos era quien había decidido y planeado la fuga. A poco de llegar, junto al resto de su comunidad, al descampado donde levantaron sus chozas y trabajaron la tierra para sus amos, él había concluido que solo podían encontrar la muerte en lo profundo de los surcos que hendían en la tierra.
El mayor era un joven bastante despierto (así lo habían definido los curas que constantemente vigilaban a los indios) y se había hecho notar cuando, a poco de instalarse su comunidad dentro de los muros protegidos por la Corona, se había dirigido a los sacerdotes para quejarse por las agotadoras jornadas de trabajo que los indios sufrían. Los religiosos ha…