En medio del viaje agotador, del hambre, de la desesperanza por no saber cómo ni cuándo llegarían,ellos tuvieron un relámpago de esperanza. La caravana transitaba el monte como otra hilera de hormigas que el sol hiere constante, a pesar del techo de ramas polvorientas que los cubría en su peligroso y secreto viaje. Los hombres cabalgaban silenciosamente mascando tabaco, hojas de coca y sus recuerdos en esos senderos ocultos, avenidas de indios y bandoleros. Solo las carcajadas de una mujer madura y borracha rompían de vez en cuando con la circunspecta prudencia de los viajeros. En medio de su éxodo tuvieron –como dijimos- un encuentro que les permitió sentirse esperanzados. Se toparon con un aborigen wichi que caminaba despreocupado por el monte y que extrañamente no se previno de ocultarse ni huyó al oírlos cerca de su camino. Luego que le rogasen por comida éste les respondió que no, que viesen cuan delgado él estaba, que esa no era una tierra de buena caza. Solo sol, mucho sol,...
Relatos por Gustavo Andrés Murillo. Ficciones y mitografías nacidas al calor de la terminal crisis del norte argentino.